Cada vez
 
 
Cada vez que abrazo mi cruz, tu cruz, la cruz... Cada vez que abrazo mi debilidad, tu debilidad, la debilidad humana... Cada vez que abrazo mi dolor, tu dolor, el dolor humano... Cada vez... resucitas en mi
 
Ahora, Señor, en el Calvario, quiero arrodillarme y decir “que pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”
 
Aquí, Señor, con el alma en pedazos, solo quiero necesitarte a ti. No deseo confiar más en mi, solo quiero decir “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”
 
En cada golpe, Señor, en cada herida, quiero vivir profundamente el dolor, quiero vivir mi dolor intensamente, pero sobre todo el del hermano que me golpea y me hiere, quiero mirarme en sus ojos y decirte “perdónalos por que no saben lo que hacen”, y hacerlo por amor.
 
Concédeme abrazar la cruz, la debilidad y el dolor, para que todos mis días sean Pascua de Resurrección.

 

Edna