“la única felicidad de la persona consiste en alegrarse

 y disfrutar de la vida” Qoh 3,12

 

Mi Señor:

 

Tú, Amigo de la Vida, nos regalas cada día multitud de ocasiones para VIVIR, para disfrutar,… si aceptamos vivir la vida que nos regalas, si acogemos tu gran regalo.

 

Siento que me invitas, me urges a vivir de forma plena y feliz, y que para ti la plenitud es la inclusión de todos y todas, y que esa plenitud se labra con trabajo, con desgaste, pero también con la felicidad de quien es contagiado por la alegría que siembra en los que le rodean. Señor, enséñame, guíame, para apurar todo tu regalo, para alegrarme con cada detalle de la vida que me entregas, para vivir en profundidad, con todo mi ser, tu gran don: MI VIDA… y mi vida que no es mía sino tuya y, por ser tuya, es de mis hermanos.

 

Señor, que cada uno de mis días, cada instante, se gaste por y para mis hermanos. No dejes que cierre mis ojos al sufrimiento, mi corazón al dolor, ni pongas como medida para mi entrega la mesura… tu única medida fue la totalidad, que sea la mía también.

 

Disfrutar de la vida es incluir a todos, es propiciar tu alegría siempre, sin mirar horas ni calendario, a quienes nos rodean.

 

Mi única felicidad, la más profunda, la verdadera, es la que me lleva a poder decir contigo: “He venido para que tengan vida en abundancia” (Jn 10,10) Vida a raudales, vida a borbotones, la vida que brota de tu Vida…. la vida que busca contagiar de alegría, de felicidad a los que más la necesitan.

 

FIAT




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