|
|
Sí, quiero gozar de ti
Sí, quiero gozar de ti, Sentía que brotaba de mi ser profundo como voz que penetra con suavidad tenue y dulzura inmensa invadiendo de gozo mi persona toda. Brotaba digo, esa afirmación del Dios sorprendente que responde al amor ardiente y anheloso, pero frágil, como la lluvia que cae gota a gota sin hacer ruido pero que empapa totalmente e inunda todo el existir.
Sí, quiero gozar de ti, y en esos pocos minutos antes de rezar laudes en la Capilla, donde te alabamos juntas con una sola voz, aspiraba como el perfume que deleita, como el zumo fresco que pone a tono el cuerpo en una tarde calurosa de verano, aspiraba y recibía tu deseo que traspasando todas las fibras de mi ser, me plenificaba como criatura que llena el vaso de sus aspiraciones con el anhelo expresado con firmeza amante de su Creador.
Sí, quiero gozar de ti,
Quiero que me dejes sonreír, a través de ti, A la hermana que te hace una pregunta, A quien pasa ante ti indiferente, A quien no responde a tus expectativas, A quien te ha hecho una mala jugada, A quien te cansa con sus interminables charlas, A quien te produce rechazo por su postura de hacerse notar, A las personas que encuentras en tu paseo diario, A todos los que de alguna manera están en tu campo de acción o de trabajo.
Sí, quiero gozar de ti,
Quiero que me dejes gozar de tu ser amable y servicial en tus trabajos comunes, en el estar atenta a la situación que vive quien está junto a ti, en la comida fraterna, en la mirada comprensiva para quien se ha equivocado, en la escucha paciente a quien no piensa como tu, en la empatía que adivina la postura existencial diferente ante la vida,
Sí, quiero gozar de ti,
Quiero que me dejes decir con suavidad a través de ti, lo que el otro está realizando y no es mi deseo, aquello que puede ayudar a crecer aún con el supuesto riesgo de la no aceptación y rechazo, mi alegría por la generosidad y el amor gratuito de algunas personas, mi gozo por la disponibilidad y entrega de quien no se busca a sí misma,
Sí, quiero gozar de ti,
Quiero que me dejes compartir con tus hermanas Los anhelos que he colocado en tu corazón, Mi sentir en las reuniones comunitarias, Mi vivir en las oraciones compartidas,
Déjame gozar de ti En tus momentos de soledad y silencio, En tus paseos por el camino que diariamente recorres, En tus angustias y dificultades, En tu impotencia y debilidad.
Déjame gozar de ti En tus trabajos encomendados En tus diálogos intepersonales, En tu vivir y actuar de cada día...
Déjame gozar de ti, ahora soy yo quien quiero gozar de ti y contigo en nuestro vivir una sola vida, en realizar nuestro único proyecto de fraternidad.
Déjame gozar de ti, gocemos juntos ya en esta tierra, en esta aldea planetaria que es nuestra morada.
Rezamos Laudes preparados con ese esmero propio de quien quiere ser alabanza de tu gloria y juntas disfrutamos del apetitoso desayuno propio de un día de fiesta. Y ahora Señor, quiero dejarte gozar de mi porque en eso está mi gozo.
Ahora la lamparita de barro es consciente de ser vasija, muy pobre pero al mismo tiempo muy apreciada y querida, para que el aceite se encuentre a gusto en su lugar y pueda realizar su Obra.
EGT
|