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Como brisa que abrasa me forzaste 6 de mayo de 2004 Día de la congregación
Como brisa que abrasa me rozaste y sentí que te acercabas hacia mi. Con suave susurro murmuraste, pero nada o muy poco yo entendí.
Me envolvían anhelos de hacer algo, del futuro que viene, programar, de envolverme en quehaceres y trabajos, sin saber muy bien cuál hacer ya. Y pensaba y creía que podía adivinar, rezando, tu querer, mas mis muchos deseos me impedían tu deseo, tu PLAN, bien comprender.
Daba vueltas y vueltas a un sin fin de posibles actividades que te anunciasen a ti. ¿Cuál sería la más adecuada? ¿Para cuál de ellas tendría las condiciones que me facilitaran llevarla acabo? ¿Qué planes podría programar para que mi vida y tareas te anunciasen a ti?
Tu bien sabes que no me interesaba otra cosa sino saber de qué modo mi vida podría ser anuncio. ¡Al menos eso creía yo.! Estaba envuelta en esas preocupaciones y no acababa de ver claro qué debía hacer.
Como brisa que abrasa me forzaste. Tu estremecedora suavidad me sacudió... Y desperté de mis ensimismamientos...
¿Acaso no me estaba buscando a mi misma? ¿ Era la realización de mis pequeños y anhelados planes lo que buscaba...y a eso lo estaba llamando el plan de Dios? Y escuché como se oye con el corazón.
NO tus planes, SÍ mi PLAN
Deja tus planes mi pequeña. Prescinde de ellos, por favor. Escucha atentamente... para que puedas percibir mi voz. Acalla tus deseos y otras voces. Abre los ojos, ten disponible el corazón. Escucha, mi pequeña, atentamente, presta atención a mi voz, en cada instante, ahora mismo, no pienses en mañana, abre los ojos y acoge la luz que te llega hoy.
Me serené, la paz volvió...y tu voz fue luz, coraje, fuerza... para ya solo acoger tu PLAN sin nombre, sin color, sin forma,... y dejar mis pequeños planes en el olvido. Sí Señor, te dije, tu PLAN ya será mi único plan.
De pronto Ese tu PLAN desdibujado fue apareciendo nítido, aplastante y Tú me forzaste haciendo de mi libertad y tu querer una sola cosa. Y comenzaste a actuar Tú como fuego abrasador que empuja, alienta y obra. ¡Y allí, en mi frágil y acogedora lámpara de barro ahora alumbras Tú.!
Egt
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