Agustín nos escribe
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Quisiera, amigos, haceros llegar mi amistad hacia vosotros. Os escribo estas palabras un poco con temor y miedo a entrometerme en vuestras vidas, pero con la seguridad de que esta carta ha salido de lo más hondo de mi corazón, y que en ella no hay más que amor hacia vosotros, además con la seguridad de que algo llegará a su destino aunque puedo tener las señas equivocadas. No fui un Santo «julai», como decís vosotros; tuve una vida inquieta y arriesgada, como la que vosotros buscáis, con la alegría de la esperanza de un mundo más feliz. A vosotros paz y gracias de parte de nuestro Señor Jesús. Os habéis enamorado por una esperanza prácticamente imposible: seguir a Jesús de Nazaret, en un momento donde hay trazado un mapa mundial de la injusticia tan enorme como el mundo. No soy pesimista, no lo soy porque tengo mi esperanza puesta en vosotros. Amigos, habéis escogido el camino estrecho, pero no por ello dejáis de tener la luz de Cristo que os guía; ¡sí!, es muy complicado, tenéis la responsabilidad de proclamar el evangelio y sois el ejemplo a seguir por vuestra generación y la luz que la ilumina. Tendréis que esforzaros en conocer a vuestro prójimo, el mas necesitado, y ofrecerle vuestra amistad, esforzaos en sembrar paz en este mundo cruel, y por si eso fuera poco debéis amar a vuestros enemigos. Sed artífices del diálogo, útiles en la acción y prestos en la oración. El mundo será mañana lo que vosotros hagáis de él hoy. Prestad toda clase de ayuda, libre, desinteresada y responsable. Os habéis embarcado en una empresa sin ningún tipo de seguridades. No, tu juventud es una riqueza, no puedes conformarte con ser un náufrago indiferente en este mundo sin corazón, no pierdas el tiempo y desaproveches tu juventud. En esta empresa no sirven los conformistas disfrazados de rebeldes, ni los que cierran el corazón con doce candados, recuerda siempre que hoy ya nada importan los bolsillos del pantalón, la herencia de un millonario es simplemente dinero, tú estás hecho para mucho más, el plan que hay sobre ti se eleva sobre tanta crueldad. Debes atreverte a ser amor en este mundo, en tu entorno han olvidado amar.
Este es el «eco de Agustín» que espero que llegue fresco, de corazón; hoy se necesitan jóvenes de pies ligeros que proclamen «alto» que Jesús de Nazaret es el camino, la verdad y la vida; y que hoy todavía alguien apuesta por el hombre nuevo. Es urgente responder y con gozo, es imprescindible dar vida y no palabras. ¡Sí! de qué os sirve decir tantas palabras si en el corazón quedó tanto por decir. Tenéis miedo de vivir el estilo de Jesús porque os creéis débiles y pequeños pero no olvidéis que Él os ha elegido y no os fallará nunca y que lo débil es un arma muy poderosa (Beethoven era sordo, Cervantes manco y Borges es ciego...) y tu plan es de dos, tuyo y de El. Que nadie os detenga en vuestros sueños y vuestro entusiasmo sea siempre tan grande como vuestra humildad y sencillez. Sois la fuerza encargada de recrear el universo, el poder de vuestros brazos, de vuestro corazón es la esperanza del mañana. Fiaros del que os ha llamado, orad a vuestro Padre, orad como sabéis y no tratéis de hacerlo como no sabéis. Siempre juntos. Mis mejores deseos para mis jóvenes (vosotros) encargados de dar calor a un mundo que tirita de frío. Mi abrazo más sincero: Agustín de Hipona
PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN
1. ¿Cuáles son los consejos que nos da Agustín?
2. ¿Qué tienes que decir de estos consejos?
3. ¿Estás dispuesto a vivir según lo expuesto en la carta?
4. Escribe a Agustín respondiendo a su carta.
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